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Historia

La historia de Catorce, no sólo
la del pueblo de Real
de Catorce, nos es conocida con cierto detalle a partir
de 1770 aproximadamente.
Sabemos también que el pueblo de Real de Catorce fue
fundado oficialmente en el
año de 1639, lo que nos hace suponer que en realidad el lugar fue
habitado por los españoles
al menos desde pocos años antes. Sin embargo es muy probable
que el lugar
estuviera habitado desde mucho tiempo atrás, quizá desde
muchos o
muchísimos siglos atrás. La región montañosa además
de bella en extremo, tiene aún varios arroyos permanentes,
supongo que hace 2 o
3 mil años atrás tenía más agua y mucho más bosque.
El ser humano gusta de la belleza y vive, siempre que puede,
en lugares atractivos asi
que es difícil imaginar que un lugar como la sierra de Catorce
estuviera deshabitado; alguien se ha atrevido a afirmar incluso que el legendario Chicomostoc se encontraba precisamente en la región de Catorce. Esto es desde luego posible y habría quizá más motivos para ubicarlo aquí que en las ruinas de La Quemada, en el estado de Zacatecas, sin menoscabo de la importancia y belleza de ese monumento arqueológico. Pero dejemos el pasado más antiguo y volvamos ahora a la historia más reciente del Real de Alamos de
la Purísima
Concepción de los Catorce, que es como fue llamado al momento en
que el virrey de
la Nueva España de aquella época (1639), el Marqués de Cadereyta,
expidió la cédula de su fundación. Era ya con certeza un
pequeño asentamiento minero. Un siglo después, en 1744, las tribus
que
recorrían el altiplano atacaron ferozmente el tal Real de los Catorce
incendiando
el pueblo. Un ataque que no era más que una desesperada defensa ante
la guerra de
exterminio de que eran víctimas los nativos del continente. En ese
ataque
en particular se quemaron los papeles de la fundación del pueblo.
Por testigos
que luego dejaron constancia de lo que vieron sabemos de esos hechos.
A partir de 1770
se encontraron cada vez más vetas de plata de excepcional
abundancia y riqueza
provocando una fiebre del oro -aunque quiza sea más exacto decir
fiebre de la plata, que ocasionó
un crecimiento espectacular para los parámetros de aquella
época. Un siglo
más tarde, en 1863, para ser precisos, se inició la acuñación
oficial de monedas por orden del entonces presidente Benito Juárez
aunque la
inestabilidad política de aquella época ocasionó que la casa de
moneda cerrara en 1866.
Sin embargo el Real parecía no
sufrir mayormente esa
inestabilidad
y de sus minas seguía extrayéndose tanta plata que en esos
años
la mitad de la plata del mundo se extraía de los minerales de
Zacatecas,
Guanajuato y Catorce (aunque, honestamente, los dos primeros superaban con amplias creces a nuestro querido Catorce, en cuanto a producción minera se refiere). Se calcula que en su período de mayor
auge vivían
en el Real cerca de 15,000 habitantes. A este respecto conviene
notar que es una
exageración pretender que aquí vivían 25 o 35 mil personas.
Quizá en toda la jurisdicción de Matehuala, que tenía al Real como cabecera sí
pudieran vivir 30,000 personas pero tambien es oportuno señalar
que tal
jurisdicción abarcaba varios pueblos -entre ellos Matehuala.
De
cualquier modo, 12 o 15 mil habitantes eran más que suficientes
para
convertir en metrópoli a un pueblo de aquella época.
En los últimos años del siglo pasado se repararon algunos
empedrados y se construyeron otros. Son de esa época los
que todavía hoy caracterizan al Real. No entra en esta categoría
la carretera
empedrada que une el túnel de Ogarrio con la carretera pavimentada
que conecta
al Real con el resto del país pues ese camino se empedró en la
década
de los setenta de nuestro siglo. El túnel de Ogarrio (2.5 km.)
sí es antiguo
pues data del año 1901. Para 1910 la convulsión política de la
época fue de tal magnitud que el Real de Catorce cerró minas y
la inmensa
mayoría de sus habitantes abandonó el pueblo. En 1920 no había
ni
siquiera 300 habitantes. Un número asi puede vivir en estas
regiones, sin duda
y algo que permitió que los que aquí vivían pudieran incluso
vivir
más o menos bién fue la devoción al patrono del lugar, San Francisco de
Asis, que
tenía y tiene fama de milagroso lo que sigue atrayendo
miles de peregrinos
al Real. Todo esto es lo que ha dado fama al Real como pueblo fantasma.
Sin embargo
hoy en día no podemos hablar del Real como un pueblo abandonado.
A partir
de fines de los años 70 y más aún en la década que esta terminando,
varias decenas de personas han hecho del Real su casa. Seún los
cálculos
más confiables, ahora viven aquí cerca de 1200 personas. Muchos
son
nativos de aquí, pero muchos son originarios de otros estados de
la
república, principalmente de Jalisco -gente de San Juan de
los Lagos que ayuda a hacer más dulce la vida aquí- y Nuevo León aunque también
hay un buen número de personas de otros países que han encontrado
el Real
suficientemente atractivo como para vivir aquí. La principal
actividad
económica ahora es el turismo tanto el de esparcimiento como
el religioso y
cultural y tal parece que el Real se ha consolidado como un
destino turístico
favorito. No hay que alarmarse de ningún modo: aún es un lugar
extraordianriamente tranquilo y que conserva la atmosfera que
tanta fama le ha dado.
En este sentido, de cualquier modo, es siempre recomendable venir al Real entre semana
para disfrutar de su proverbial silencio.
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